BCE: es necesario estar preparado para relajar más la política monetaria

El economista jefe del BCE, Philip Lane. EFE/Mariscal/Archivo

Fráncfort (Alemania), 11 jul (EFE).- El Consejo de Gobierno del Banco Central Europeo (BCE) estuvo ampliamente de acuerdo en la reunión de junio en que «necesitaba estar listo y preparado para relajar más su política monetaria ajustando todos sus instrumentos» porque ha aumentado la incertidumbre.

En las actas de esa reunión en Vilna, publicadas hoy, el BCE dice que las medidas consideradas incluyen volver a comprar deuda, bajar los tipos de interés y prolongar más la orientación que hace sobre su política monetaria.

A comienzos de junio el BCE dijo que espera que los tipos de interés se mantengan en los niveles actuales al menos hasta el primer semestre de 2020, de modo que volvía a posponer la subida de los tipos de depósito.

También decidió que las nuevas operaciones de liquidez trimestrales a plazo más largo con objetivo específico tendrán una tasa de interés fija de 10 puntos básicos, y si los bancos prestan mucho les aplicará un interés de -30 puntos básicos.

«Estas medidas son apropiadas en el entorno económico actual y proporcionarían la expansión monetaria necesaria para que la inflación se mueva hacia niveles por debajo pero cercanos al 2 %», dijo el economista jefe del BCE, Philip Lane, en la reunión.

«El Consejo de Gobierno debe estar determinado a actuar en caso de contingencias adversas», añadió Lane en la reunión.

El economista jefe del BCE observó que las condiciones financieras han empeorado «marginalmente» desde la reunión de abril por «la nueva escalada de las tensiones comerciales».

No obstante, al mismo tiempo, las condiciones de los préstamos bancarios para empresas y hogares siguen siendo muy favorables.

El BCE asegura que está determinado a actuar y que se prepara para «contingencias adversas» en el futuro.

Lane hizo hincapié en que los datos económicos del primer trimestre han sido mejores de lo esperado, en parte por factores temporales, pero el débil comercio mundial y las incertidumbres siguen lastrando el crecimiento de la zona del euro.