Francia: claves para entender el resultado de las elecciones legislativas

El presidente Macron no alcanzó la mayoría absoluta, clave para sacar adelante su programa.

Francia: claves para entender el resultado de las elecciones legislativas

El presidente Macron no alcanzó la mayoría absoluta, clave para sacar adelante su programa.

La alianza de centro del presidente francés Emmanuel Macron perdió este domingo su mayoría absoluta en el Parlamento, ante el progreso del frente de izquierdas y el auge espectacular de la extrema derecha en las elecciones legislativas.

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Su alianza ¡Juntos! obtuvo 245 de los 577 escaños de la Asamblea (cámara baja); el frente de izquierdas, 137; y la ultraderechista Agrupación Nacional (RN) de Marine Le Pen, 89, multiplicando por once los diputados logrados en 2017.

A 44 escaños de la mayoría absoluta (289), la portavoz del gobierno, Olivia Grégoire, agitó este lunes el espectro de un «país bloqueado» y aseguró que «se necesitará imaginación, audacia y apertura» para llegar acuerdos. 

Estas son las cinco claves para entender el resultado de las elecciones legislativas de este domingo en Francia:

1. El fracaso del macronismo

La alianza Ensemble de Macron perdió 105 diputados. El presidente y sus candidatos centraron la campaña en por qué no había que votar a sus rivales pero no lograron explicar para qué querían el voto. No supieron hacer campaña en positivo.

En los dos meses pasados desde la reelección de Macron y en el mes que lleva la primera ministra en el cargo, el Gobierno había avanzado líneas generales de acción pero sin detalles claros que ilusionaran a sus votantes.

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Emmanuel Macron, Presidente de Francia, durante su intervención frente al parlamente europeo.

Foto:

Ludovic MARIN / POOL / AFP

2. Las ventajas de la coalición de izquierda

La nueva coalición de socialistas, comunistas, ecologistas y La Francia Insumisa dobló el número de diputados que sus integrantes habían obtenido por separado en 2017, pese a que no obtuvo más votos en la primera vuelta. El sistema electoral francés premia a los bloques o partidos grandes.

Otra cuestión será si esta coalición tan heterogénea puede tener un largo ciclo de vida, pero al menos ha mostrado su utilidad inmediata.

3. El resultado histórico de la ultraderecha

La Agrupación Nacional (RN) ha logrado un resultado histórico con 89 diputados, desde los 8 que tenía antes. La propia Marine Le Pen y su plana mayor esperaban unos 60 en el mejor de los casos.

En comicios anteriores, el peso real del RN estaba infrarrepresentado en la Asamblea respecto a sus votos y en esta ocasión la clave es que el «cordón sanitario» contra la ultraderecha prácticamente no ha funcionado.

En muchas circunscripciones donde había candidatos de izquierda o de Macron contra el RN, unos u otros se abstuvieron en masa y permitieron a la ultraderecha llevarse el escaño.

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Marine Le Pen tras el triunfo de su partido en las elecciones legislativas de Francia,

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AFP

4. La abstención, el principal partido

Después del récord de abstención de la primera vuelta, la situación mejoró ligeramente en la segunda y no hubo una nueva marca histórica, pero a pesar de todo un 53,77 % de los electores no acudió a votar el domingo.

El problema fue especialmente grave entre los jóvenes de 18-24 años (un 71 % de abstención), y entre los de 25-34 años (66 %) a pesar de los llamamientos a la movilización del líder izquierdista Jean-Luc Mélenchon.

Políticos y analistas insisten en que hay que buscar soluciones, incluyendo un posible cambio en el sistema electoral. Pero cualquier idea será difícil de consensuar en el actual clima político.

5. No hay mayorías. Bloques enfrentados

La primera ministra Élisabeth Borne lo resumió claramente en la noche electoral: Francia vive «una situación inédita». El Gobierno está en minoría pero la oposición está polarizada en la ultraderecha y la izquierda, por lo que tampoco podrá entenderse.

Además, cada uno de los tres bloques se han forjado por oposición a los otros dos, de forma que crear entendimiento entre ellos será muy complicado.

El futuro de Francia tras las legislativas

Así las cosas, Francia se asoma desde este lunes a un nuevo territorio político sin explorar, el de una Asamblea Nacional sin mayoría gubernamental pero tampoco una alternativa en la oposición, lo que abre dudas sobre la gobernabilidad del país.

El presidente Emmanuel Macron no ha salido todavía a la luz pública a explicar sus planes y se desconoce cuándo lo hará, mientras surgen numerosos interrogantes sobre qué rumbo emprenderá.

En una cámara con 577 diputados en la que se necesitan al menos 289 para la mayoría absoluta, la alianza macronista Ensemble obtuvo 245 (frente a 350 en 2017), por 131 de la coalición izquierdista Nupes (desde 63), 89 escaños del ultraderechista RN (8) y 61 del conservador Los Republicanos (LR), que había logrado 112 hace cinco años.

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La segunda vuelta de las legislativas fue el 19 de junio.

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EFE

La portavoz del Gobierno, Olivia Grégoire, avanzó este lunes que su objetivo será «convencer a los moderados» para intentar sacar adelante el programa legislativo de Macron, aunque reconoció que «va a ser complicado».

La solución más lógica será «un Gobierno en minoría» que intente tejer alianzas «caso por caso», avanza Émeric Bréhier, responsable del Observatorio de la Vida Política de la Fundación Jean Jaurès, uno de los principales observatorios políticos de Francia.

Bréhier ve «difícil» que Macron pueda alcanzar un pacto de legislatura con el partido conservador LR, donde no se le tiene mucho cariño por todas las deserciones que ha fomentado en sus filas.

La solución del «caso por caso» es la más factible, pero es «extremadamente complicada» a nivel político, explica, ya que en Francia no hay cultura del pacto, ya que no hay coaliciones desde hace más de 60 años, cuando la inestable IV República.

El sistema político diseñado por Charles De Gaulle para la V República prevé un presidente fuerte con una mayoría parlamentaria firme que le permita aplicar su programa. Y ahora a Ensemble le faltan 44 diputados para lograr esa mayoría absoluta, una cifra muy importante que no se alcanzará solo con diputados independientes de izquierda y derecha.

Más aún tras una elección de la que han salido tres grandes bloques (macronistas, izquierda y ultraderecha) que se detestan, lo que hace inverosímil que puedan cooperar entre sí.

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Francia se asoma desde este lunes a un nuevo territorio político sin explorar

Dejando aparte la hipótesis de una moción de censura en la que coincida toda la oposición, algo improbable, la Constitución contempla que el presidente puede disolver la cámara y convocar nuevas elecciones, una opción que Macron podría esgrimir si la Asamblea se le pone muy respondona.

Otra cuestión abierta es si Macron podría decidir un cambio a fondo del nuevo Gobierno, comenzando por la primera ministra, Élisabeth Borne, que llegó al puesto el pasado 16 de mayo y cuya cabeza ya han comenzado a pedir en la oposición, aunque no parece que el Elíseo quiera darles ese gusto.

«Borne debe dimitir», afirmó claramente Manuel Bompard, uno de los hombres de confianza del líder izquierdista Jean-Luc Mélenchon.

Macron tiene otro problema y es que los que han sido sus dos grandes artífices en la Asamblea Nacional, Richard Ferrand (presidente de la cámara) y Christophe Castaner (jefe del grupo parlamentario), no han sido reelegidos, por lo que el delicado trabajo de tejer alianzas recaerá en parlamentarios menos experimentados.

Una cuestión final es si el inicio del segundo y último mandato de Macron sin mayoría parlamentaria puede favorecer la salida a escena en sus filas de sus futuros pretendientes al Elíseo, entre los que destaca el exprimer ministro Edouard Philippe, popular alcalde de Le Havre y líder del partido de centroderecha Horizons.

Bréhier cree que «es demasiado pronto» para la entrada en escena de Philippe u otro posible heredero del presidente, ya que «se quemaría para nada».

*Con información de EFE y AFP

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