Publicado el 19/02/2026 por Administrador
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Este verano, los parisinos y turistas vivirán un hito histórico: por primera vez en más de cien años, el emblemático río Sena estará abierto al baño público. La medida, que entrará en vigor del 5 de julio al 31 de agosto, marca el punto culminante de décadas de trabajo ambiental y urbanístico que transforman uno de los ríos más contaminados de Europa en un espacio limpio, seguro y accesible.
La iniciativa, impulsada por el Ayuntamiento de París bajo el programa “Paris Plages”, permitirá bañarse en tres zonas habilitadas: Bercy, Grenelle y Bras Marie, esta última ubicada junto a la Île Saint-Louis. Cada área contará con accesos adaptados, socorristas, vestuarios, baños, duchas y zonas para tomar el sol, todo de forma gratuita y abierta al público.
Este avance no es casual. Desde la década de los 90, la ciudad ha invertido más de 1.800 millones de euros en mejorar la calidad del agua del Sena. La inversión incluyó la modernización de plantas de tratamiento, la construcción de una enorme cisterna subterránea con capacidad equivalente a 20 piscinas olímpicas para contener aguas pluviales contaminadas, y la instalación de sistemas de control avanzados para prevenir descargas de aguas residuales.
El objetivo principal era preparar el río para los Juegos Olímpicos de París 2024, donde ya se celebraron con éxito pruebas de natación en aguas abiertas y triatlón. Sin embargo, el verdadero legado se manifiesta ahora, con la apertura del Sena al baño urbano como un símbolo de transformación ambiental y calidad de vida.
La recuperación ecológica del río también es notable: en los años setenta, solo tres especies de peces habitaban sus aguas. Hoy, más de 30 especies han regresado, gracias a la mejora de los niveles de oxígeno y la disminución de la contaminación bacteriana.
No obstante, las autoridades mantienen protocolos de seguridad estrictos. En días posteriores a lluvias intensas —cuando el sistema de drenaje podría sobrecargarse—, las zonas de baño podrán ser cerradas temporalmente para evitar riesgos sanitarios. El Ayuntamiento de París ha prometido informar a diario sobre la calidad del agua y las condiciones del baño.
Más allá del disfrute veraniego, esta apertura representa un paso más en la ambiciosa visión de una ciudad sostenible y orientada al bienestar ciudadano. Incluso, se debate la posibilidad de otorgar personalidad jurídica al río Sena, lo que permitiría protegerlo legalmente como un “sujeto” ecológico.
Así, lo que durante décadas fue una masa de agua gris y vedada al contacto humano, hoy se convierte en un espacio vivo de recreación, biodiversidad y convivencia urbana. París da ejemplo de cómo una ciudad puede reconciliarse con su entorno natural, y convertir un antiguo problema ambiental en una fuente de orgullo colectivo.