¿Y ahora, qué? Las aspiraciones olímpicas de España tras el desastre de la candidatura de 2030

El sueño de ver unos Juegos Olímpicos de invierno (¿y de verano?) en España ha sufrido un serio varapalo. Como explicó Alejandro Blanco, presidente del COE y uno de los principales impulsores del proyecto, la candidatura de Pirineos 2030 se dinamitó desde dentro por la lucha intestina entre constitucionalistas e independentistas.
La política, de nuevo, metió sus zarpas en el deporte y destrozó una ilusión que podría haber sido muy positiva, no solo desde el punto de vista deportivo, sino también económico y social. Aún el COI tendría que haber aceptado o no la idea, ver rivales y tomar consideraciones, pero presentar un plan ya era un avance importante.
¿Qué pasará ahora? Esa es la gran pregunta. La apuesta gubernamental por los Juegos era clara, pero conforme se fue enfangando el proyecto se quedó el COE en tierra de nadie. Alejandro Blanco se convirtió en una suerte de árbitro de boxeo (o judo, que es su deporte) entre los gobiernos aragonés y catalán.
La presión del Govern para tener preponderancia sobre sus vecinos acabó por romper la cuerda, mientras desde Zaragoza reivindicaron su derecho a participar en igualdad de condiciones. Dos posiciones enfrentadas que, de cara al COI, son del todo contraproducentes.
Thomas Bach, presidente del COI, tiene muy presente lo ocurrido en Japón el pasado verano. Las encuestas populares arrojaban un rechazo muy alto hacia la organización de los Juegos Olímpicos, por lo que la apuesta gubernamental fue clave. La unidad política fue la que salvó la organización de Tokio 2020, algo que en España no se ha producido.
Lo advertía Fernando Arrechea, doctor en Ciencias del Deporte y uno de los mayores expertos en olimpismo en España: «Para lanzar una candidatura olímpica con éxito es imprescindible tener unidad política, social y territorial. Por lo tanto, es imposible que la España actual pueda ni imaginarlo. Todo lo demás que lean y escuchen, es ruido».
El mensaje lo escribió el 28 de enero.

Para lanzar una candidatura olímpica con éxito es imprescindible tener unidad política, social y territorial. Por lo tanto, es imposible que la España actual pueda ni imaginarlo. Todo lo demás que lean y escuchen, es ruido.— Fernando Arrechea (@FArrechea) January 28, 2022
¿Puede haber unos Juegos Olímpicos en España?
La de Aragón – Cataluña 2030 no es, ni mucho menos, la primera candidatura presentada por España. Bien recordadas son las recientes de Madrid 2016 o Madrid 2020, pero ya en 1972 fracasó otra intentona para la capital española. De aquellas cenizas se fraguó la única exitosa que salió adelante: los memorables Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.
El futuro está en el aire. El conato de candidatura para Madrid 2036 quedó aparcado y descartado para dar preponderancia al intento de Pirineos 2030 y que no se estorbasen entre sí. Ahora ni una ni otra.
La ruptura entre Cataluña y Aragón ha provocado que ambas partes vayan a ir por separado. Aunque ninguno de los dos pueden albergar todas las pruebas para una cita olímpica de invierno, porque la ausencia de sedes posibles es un hecho, están dispuestos a ir por libre y sin ataduras mutuas. Jaca, que ya iba a ser uno de los centros neurálgicos, ya trabaja para 2034.
El frenazo a las aspiraciones españolas para albergar unos Juegos es notable. Desde el COE se sienten francamente defraudados con las autoridades políticas, tanto regionales como nacionales, porque han sentido que no han empujado lo suficiente.
Eso no significa que España vaya a desaparecer del panorama internacional en organización de eventos deportivos. La candidatura ibérica para el Mundial de fútbol de 2030 está sobre la mesa y es una ilusión personal de Pedro Sánchez. Aunque las polémicas que rodean a Luis Rubiales hacen temer que la FIFA reconsidere el proyecto, los impulsores de la candidatura confían en que sea la elegida… pero también Pirineos 2030 pintaba muy bien y ha saltado por los aires.

¿Y ahora, qué? Las aspiraciones olímpicas de España tras el desastre de la candidatura de 2030

El sueño de ver unos Juegos Olímpicos de invierno (¿y de verano?) en España ha sufrido un serio varapalo. Como explicó Alejandro Blanco, presidente del COE y uno de los principales impulsores del proyecto, la candidatura de Pirineos 2030 se dinamitó desde dentro por la lucha intestina entre constitucionalistas e independentistas. La política, de nuevo, metió sus zarpas en el deporte y destrozó una ilusión que podría haber sido muy positiva, no solo desde el punto de vista deportivo, sino también económico y social. Aún el COI tendría que haber aceptado o no la idea, ver rivales y tomar consideraciones, pero presentar un plan ya era un avance importante. ¿Qué pasará ahora? Esa es la gran pregunta. La apuesta gubernamental por los Juegos era clara, pero conforme se fue enfangando el proyecto se quedó el COE en tierra de nadie. Alejandro Blanco se convirtió en una suerte de árbitro de boxeo (o judo, que es su deporte) entre los gobiernos aragonés y catalán. La presión del Govern para tener preponderancia sobre sus vecinos acabó por romper la cuerda, mientras desde Zaragoza reivindicaron su derecho a participar en igualdad de condiciones. Dos posiciones enfrentadas que, de cara al COI, son del todo contraproducentes. Thomas Bach, presidente del COI, tiene muy presente lo ocurrido en Japón el pasado verano. Las encuestas populares arrojaban un rechazo muy alto hacia la organización de los Juegos Olímpicos, por lo que la apuesta gubernamental fue clave. La unidad política fue la que salvó la organización de Tokio 2020, algo que en España no se ha producido. Lo advertía Fernando Arrechea, doctor en Ciencias del Deporte y uno de los mayores expertos en olimpismo en España: "Para lanzar una candidatura olímpica con éxito es imprescindible tener unidad política, social y territorial. Por lo tanto, es imposible que la España actual pueda ni imaginarlo. Todo lo demás que lean y escuchen, es ruido". El mensaje lo escribió el 28 de enero. Para lanzar una candidatura olímpica con éxito es imprescindible tener unidad política, social y territorial. Por lo tanto, es imposible que la España actual pueda ni imaginarlo. Todo lo demás que lean y escuchen, es ruido.— Fernando Arrechea (@FArrechea) January 28, 2022 ¿Puede haber unos Juegos Olímpicos en España? La de Aragón - Cataluña 2030 no es, ni mucho menos, la primera candidatura presentada por España. Bien recordadas son las recientes de Madrid 2016 o Madrid 2020, pero ya en 1972 fracasó otra intentona para la capital española. De aquellas cenizas se fraguó la única exitosa que salió adelante: los memorables Juegos Olímpicos de Barcelona 1992. El futuro está en el aire. El conato de candidatura para Madrid 2036 quedó aparcado y descartado para dar preponderancia al intento de Pirineos 2030 y que no se estorbasen entre sí. Ahora ni una ni otra. La ruptura entre Cataluña y Aragón ha provocado que ambas partes vayan a ir por separado. Aunque ninguno de los dos pueden albergar todas las pruebas para una cita olímpica de invierno, porque la ausencia de sedes posibles es un hecho, están dispuestos a ir por libre y sin ataduras mutuas. Jaca, que ya iba a ser uno de los centros neurálgicos, ya trabaja para 2034. El frenazo a las aspiraciones españolas para albergar unos Juegos es notable. Desde el COE se sienten francamente defraudados con las autoridades políticas, tanto regionales como nacionales, porque han sentido que no han empujado lo suficiente. Eso no significa que España vaya a desaparecer del panorama internacional en organización de eventos deportivos. La candidatura ibérica para el Mundial de fútbol de 2030 está sobre la mesa y es una ilusión personal de Pedro Sánchez. Aunque las polémicas que rodean a Luis Rubiales hacen temer que la FIFA reconsidere el proyecto, los impulsores de la candidatura confían en que sea la elegida... pero también Pirineos 2030 pintaba muy bien y ha saltado por los aires.

El sueño de ver unos Juegos Olímpicos de invierno (¿y de verano?) en España ha sufrido un serio varapalo. Como explicó Alejandro Blanco, presidente del COE y uno de los principales impulsores del proyecto, la candidatura de Pirineos 2030 se dinamitó desde dentro por la lucha intestina entre constitucionalistas e independentistas

La política, de nuevo, metió sus zarpas en el deporte y destrozó una ilusión que podría haber sido muy positiva, no solo desde el punto de vista deportivo, sino también económico y social. Aún el COI tendría que haber aceptado o no la idea, ver rivales y tomar consideraciones, pero presentar un plan ya era un avance importante.

¿Qué pasará ahora? Esa es la gran pregunta. La apuesta gubernamental por los Juegos era clara, pero conforme se fue enfangando el proyecto se quedó el COE en tierra de nadie. Alejandro Blanco se convirtió en una suerte de árbitro de boxeo (o judo, que es su deporte) entre los gobiernos aragonés y catalán. 

La presión del Govern para tener preponderancia sobre sus vecinos acabó por romper la cuerda, mientras desde Zaragoza reivindicaron su derecho a participar en igualdad de condiciones. Dos posiciones enfrentadas que, de cara al COI, son del todo contraproducentes.

Thomas Bach, presidente del COI, tiene muy presente lo ocurrido en Japón el pasado verano. Las encuestas populares arrojaban un rechazo muy alto hacia la organización de los Juegos Olímpicos, por lo que la apuesta gubernamental fue clave. La unidad política fue la que salvó la organización de Tokio 2020, algo que en España no se ha producido.

Lo advertía Fernando Arrechea, doctor en Ciencias del Deporte y uno de los mayores expertos en olimpismo en España: «Para lanzar una candidatura olímpica con éxito es imprescindible tener unidad política, social y territorial. Por lo tanto, es imposible que la España actual pueda ni imaginarlo. Todo lo demás que lean y escuchen, es ruido». 

El mensaje lo escribió el 28 de enero.

La de Aragón – Cataluña 2030 no es, ni mucho menos, la primera candidatura presentada por España. Bien recordadas son las recientes de Madrid 2016 o Madrid 2020, pero ya en 1972 fracasó otra intentona para la capital española. De aquellas cenizas se fraguó la única exitosa que salió adelante: los memorables Juegos Olímpicos de Barcelona 1992.

El futuro está en el aire. El conato de candidatura para Madrid 2036 quedó aparcado y descartado para dar preponderancia al intento de Pirineos 2030 y que no se estorbasen entre sí. Ahora ni una ni otra.

La ruptura entre Cataluña y Aragón ha provocado que ambas partes vayan a ir por separado. Aunque ninguno de los dos pueden albergar todas las pruebas para una cita olímpica de invierno, porque la ausencia de sedes posibles es un hecho, están dispuestos a ir por libre y sin ataduras mutuas. Jaca, que ya iba a ser uno de los centros neurálgicos, ya trabaja para 2034.

El frenazo a las aspiraciones españolas para albergar unos Juegos es notable. Desde el COE se sienten francamente defraudados con las autoridades políticas, tanto regionales como nacionales, porque han sentido que no han empujado lo suficiente. 

Eso no significa que España vaya a desaparecer del panorama internacional en organización de eventos deportivos. La candidatura ibérica para el Mundial de fútbol de 2030 está sobre la mesa y es una ilusión personal de Pedro Sánchez. Aunque las polémicas que rodean a Luis Rubiales hacen temer que la FIFA reconsidere el proyecto, los impulsores de la candidatura confían en que sea la elegida… pero también Pirineos 2030 pintaba muy bien y ha saltado por los aires.

Deja una respuesta